Y no entendí una palabra de lo que me dijo la primera vez que me habló, pero poco a poco aprendimos a entendernos, mezclamos idiomas, gestos, miradas.
Esa mirada color verde botella, perdiendose en otra color coca-cola. Una pulsera como recuerdo.
Un beso robado en una piscina dirigen esas manos que no saben donde parar.
Sonrisas de complicidad y más besos.
- Do you want to come to my room?
- yes, of course.
Poca ropa que quitar, más fácil nos resulta. Con prisas calmadas nos vamos encontrando, y entre caricias, besos y miradas, perdidos entre sábanas y susurros en alemán, dejamos la tarde avanzar perdiendo de todo menos el tiempo.

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You can't always get what you want