Llevaba un pantalón corto y pasé mis manos por sus muslos lentamente, la sensación de tocar su piel era increíble. Notaba como su respiración se aceleraba poco a poco.
Me desabrochó la chaqueta y metió sus manos por debajo de mi camiseta. Me desabrochó el sujetador y me empujo suavemente contra el banco donde estaba sentada.
-¿Vamos a hacerlo aquí?''- le dije-. Su mirada era morbosa, llena de excitación, sus ojos tenían ese brillo peculiar..
-Claro... ¿no quieres? O ¿No te atreves?
Me metió una mano por el pantalón, y empezó a tocarme enérgicamente. No tardé mucho en comenzar a gemir. Se divertía con solo verme así y cada vez me tocaba con mas fuerza mientras me decía: “Te gusta, verdad?”.
Cada palabra, cada mirada y cada roce de sus dedos, me hacía estremecer, dejandome más mojada a cada segundo que pasaba.
En un momento, aprovechando que paraba para colocarse mejor, me incorporé lo más rápido que pude, y me abalancé contra ella, túmbandola en el acto, poniendola a mi disposición.
Era tan sexy y a la vez tan extraño tenerla, ahí en frente, toda para mí. Y sobre todo, ver su cara, que dejaba claro que estaba disfrutando. Mi lengua jugaba con todo lo que podía, mientras mis dedos la masturbaban rápidamente.
Notaba su respiración entrecortada, y sus pequeños gemidos resonaban durante unos segundos en mi mente.
De repente, me agarró la cabeza, presionando mi cara contra sí misma, y yo simplemente ya no podía parar. Su clítoris estaba duro, y cada vez que lo tocaba con mi lengua y lo mordía, ella se retorcía de placer. Entre un gemido y otro, me pedía a duras penas que siguiera. Estaba deseando que se corriera.
Noté como casi no podía hablar y solo gemía cada vez más fuerte, al punto de que se le escapaban pequeños gritos. Pero no acabo ahí, estiró la mano hacia donde estaba nuestra ropa y su bolso, y sacó un consolador, al cual le paso la lengua con tanta naturalidad que me llegue a sonrojar.
Sin perder un segundo más lo cogí, y lo introducía poco a poco, y lo sacaba con igual suavidad a lo que ella respondía mordiéndose los labios. Fui aumentando el ritmo y lo fui haciendo más y más rápido. Mientras jugaba a repasar cada centímetro de su sexo, se volvió a correr, su espalda se arqueaba sobre el banco y tuve la sensación de que sus gemidos podrían ser escuchados por todo el barrio, solo opte por fundir mis labios con los de ella para así mitigar el sonido.
Después de recuperarse un poco, se incorporo y me dijo: ''Déjame hacer los honores...'' Sonreía mientras se apartaba el pelo de la cara y descendía sin quitarme la mirada.
Sentía sus dedos dentro de mi, y su lengua recorriendo lo más intimo de mí ser. Notaba cómo mis latidos eran más profundos, como una corriente eléctrica mezclada con un suave cosquilleo recorría todo mi cuerpo. Cada gemido que salía de mi boca, alimentaba sus ansias, y aumentaba el ritmo, haciendo que mis piernas temblaran. A duras penas le rogué que no parara mientras le agarraba la cabeza, hasta que se levantó, me agarró la manos, y me prohibió usarlas.
Me besó, y fue bajando poco a poco, metiendome un dedo, dos, tres... cada vez que los sacaba, era como si cogiera impulso para introducirlos otra vez. Y reuniendo todas sus últimas fuerzas, su lengua fue aumentando la velocidad, haciendo que numerosos espasmos recorrieran mi cuerpo, finalmente tras muchos gritos y gemidos, me corrí.
Me miró a la cara justo después de terminar y se lamió la mano, sonriendo pícaramente como de costumbre..
Sentía sus dedos dentro de mi, y su lengua recorriendo lo más intimo de mí ser. Notaba cómo mis latidos eran más profundos, como una corriente eléctrica mezclada con un suave cosquilleo recorría todo mi cuerpo. Cada gemido que salía de mi boca, alimentaba sus ansias, y aumentaba el ritmo, haciendo que mis piernas temblaran. A duras penas le rogué que no parara mientras le agarraba la cabeza, hasta que se levantó, me agarró la manos, y me prohibió usarlas.
Me besó, y fue bajando poco a poco, metiendome un dedo, dos, tres... cada vez que los sacaba, era como si cogiera impulso para introducirlos otra vez. Y reuniendo todas sus últimas fuerzas, su lengua fue aumentando la velocidad, haciendo que numerosos espasmos recorrieran mi cuerpo, finalmente tras muchos gritos y gemidos, me corrí.
Me miró a la cara justo después de terminar y se lamió la mano, sonriendo pícaramente como de costumbre..
"Tranquila, no me importa quemarme"
Duu ha conseguido poner cachondo a Jose xD un 11 para tí!
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