Oí el murmullo del agua que caía en la fuente, e imaginé que Emily miraba hacia el cerezo cercano, donde yo la había estrechado entre mis brazos por primera vez y nos habíamos besado. Ansié que se volviese y me mirara a los ojos, pero permaneció allí, silenciosa y firme, mirando más allá de los muros de palacio.
a lo mejor los recuerdos vuelven a ser realidad en un futuro.
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